Las Sencillas Ensenanzas de Jesus
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Hay un parecer muy comun en el cristianismo que reza asi: "Creo en las sencillas ensenanzas de Jesus. Mi religion es vivir por la regla de oro: Hagan con los demas como quieran que ellos hagan con ustedes."

Cuando un evangelista de renombre visito a Australia, la siguiente carta aparecio en un periodico principal de Melbourne:

Estoy cansado de escuchar que soy un malvado pecador que necesita arrepentirse y recibir la salvacion mediante un sacrificio sanguinario de propiciacion. En esta epoca civilizada, eso es un insulto. Por que no nos habla de la bondad y la dignidad del hombre? Jesus enseno la tolerancia y el amor el uno por el otro, y el respeto por la bondad humana. Que nos den las sencillas ensenanzas de Jesus en vez de toda esta altisonante teologia!

Cuando George Whitefield estaba conmoviendo a la Inglaterra del siglo dieciocho con sus poderosos reavivamientos, recibio la visita de personajes de alto rango de la corte inglesa. La duquesa de Buckingham fue una de las invitadas a sus reuniones. A lo largo de la predicacion evangelistica de Whitefield se sento fingiendo muchos humos y luego le escribio a su amiga las siguientes palabras:

Sus doctrinas son de lo mas repelentes con una fuerte tintura de impertinencia y falta de respeto hacia los de mayor categoria; perpetuamente procuran deshacer todas las distinciones. Es una monstruosidad que le digan que tienes un corazon tan malvado como cualquier desgraciado que se arrastra por la tierra. Esto es altamente injuriante e insultante, y me quedo aterrada que su alteza pueda congraciarse con tales sentimientos tan desparejos al alto rango y la sangre noble.

Hace pocos anos eruditos liberales del movimiento cristiano proponian lo que llamaban las sencillas ensenanzas de Jesus - la paternidad de Dios y la fraternidad humana. Adelantaban el reclamo que Pablo, siendo abogado y teologo, habia complicado demasiado las ensenanzas de Jesus y habia provocado a la iglesia a discutir por casi 2,0 (M) anos. Aunque tal forma de pensar ha sido desaprobada entre los teologos, todavia persiste entre la gente en general. Pareciera que se estuviera apelando a "las sencillas ensenanzas de Jesus" -la paternidad de Dios, la fraternidad humana, y vivir por la regla de oro. Asi que, poniendo a un lado a la teologia de Pablo y otros teologos del Nuevo Testamento, consideremos tan solo las sencillas ensenanzas de Jesus.


Los dos grandes mandamientos


En cierta ocasion un fariseo erudito le planteo la pregunta a nuestro Senor: "Maestro, cual es el gran mandamiento en la ley?" En otras palabras, que es lo mas importante en todos los libros de Moises? Cristo sencillamente respondio, "Amaras al Senor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amaras a tu projimo como a ti mismo" (Mat. 22:36-39).

Y nuevamente, "Un interprete de la ley se levanto y dijo, para probarle [a Cristo]: Maestro, haciendo que cosa heredare la vida eterna?" (Lucas 10:25). Es dificil que alguien se complique comprendiendo tal pregunta. Pero Cristo sabia que el abogado lo estaba tratando de enredar, asi que le devolvio la pregunta al abogado. "Que esta escrito en la ley? Como lees? Aquel respondiendo, dijo: Amaras al Senor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu projimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y viviras" (Lucas 10:26-28).

En primer lugar debemos darnos cuenta que Jesus no estaba ensenando una nueva etica -una nueva norma de conducta, una nueva regla para regir la vida. El estaba iluminando una etica antigua. Sus declaraciones las habia citado directamente de los escritos de Moises. El Dios de nuestro Senor Jesucristo era el Dios de la revelacion del Antiguo Testamento, el Dios de los hebreos.

En una profecia referente a Cristo en el libro de Isaias, esta escrito que el magnificaria la ley y la engrandeceria (Isa. 42:21). Cuando se magnifica a un objeto, este no cambia sino que sus propiedades son mas sobresalientes. Todas las lineas, el contorno, y los detalles se manifiestan con asombrosa claridad. Asi que el Mesias no eliminaria la etica antigua. El esclareceria su significado y engrandeceria la naturaleza extrema de sus demandas.



Amaras al Senor


El primer gran mandamiento es, "Amaras al Senor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente." Jesus engrandecio este mandamiento cuando dijo: "El que ama a padre o madre mas que a mi, no es digno de mi; el que ama a hijo o hija mas que a mi, no es digno de mi" (Mat. 10:37). "No podeis servir a Dios y a las riquezas" (Mat. 6:24). El corazon no puede estar dividido entre Dios y las cosas. El no acepta servicio a medias. "Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discipulo" (Lucas 14:33).

Jesus no solo ensenaba este mandamiento. El lo vivia. "No busco mi voluntad sino la voluntad de aquel que me envio" (Juan 5:30). "Mi comida es hacer la voluntad del que me envio" (Juan 4:34). "No busco mi propia gloria" (Juan 8:50). Jesus amo a Dios con todo el ardor y fervor de su ser. El hacer la voluntad de Dios, buscar su honra, le era mas valioso que su pan cotidiano.

La prueba mas certera del amor es la obediencia filial. De Cristo esta escrito que se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:8). Jesus no solo ensenaba lo que era amar a Dios con todo el corazon, el alma, la mente, y las fuerzas. El mismo en su carne como ser humano era la misma vivencia de ese mandamiento.

Y nuevamente pudieramos adelantar las palabras de Jesus, "Haz esto, y viviras."



Amaras a tu projimo


Los ultimos seis de los Diez Mandamientos se resumen en las palabras, "Amaras a tu projimo como a ti mismo." Jesus no vino a eliminar la etica del Antiguo Testamento. De hecho con estas palabras el estaba citando al libro de Levitico (Lev. 19:18). Jesus vino a amplificar la ley, para mostrar lo que significa amar al projimo como a nosotros mismos. Dijo el Maestro:

"No penseis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasara de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequenos, y asi ensene a los hombres, muy pequeno sera llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los ensene, este sera llamado grande en el reino de los cielos." Mat. 5:17-19.

Entonces el Senor prosiguio a los pormenores. Comenzo a resaltar ciertos mandamientos del Antiguo Testamento a fin de ilustrar lo que el no habia venido a destruir sino a engrandencer en su etica.

"Oisteis que fue dicho a los antiguos: No mataras; y cualquiera que matare sera culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, sera culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, sera culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedara expuesto al infierno de fuego." Mat. 5:21, 22.

El Senor enseno que la ira malvada, el proferir palabras abusivas o aun la actitud de pasar juicio sobre el projimo (Mat. 7:1) no va al cumplimiento del mandato. Al contrario, caera en el juicio de Dios. Si hemos ofendido a nuestro projimo, Cristo mostro que Dios no acepta nuestra adoracion a menos que primero vayamos y reparemos las diferencias. Dios no valora la adoracion con tintura de hipocresia.

"Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y alli te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja alli tu ofrenda delante del altar, y anda, reconciliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda." Mat. 5:23, 24.


Jesus tambien acrecento el septimo mandamiento


"Oisteis que fue dicho: No cometeras adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adultero con ella en su corazon." Mat. 5:27,28.

Cristo prosiguio hablando de la veracidad. El dijo que en donde hay un corazon veraz, no cabe la confirmacion por un juramento (Mat. 5:33-37). De hecho, el declaro:


"Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella daran cuenta en el dia del juicio. Porque por tus palabras seras justificado, y por tus palabras seran condenado." Mat. 12:36,37.

Jesus tambien enseno que el cumplimiento del mandamiento de amar a nuestro projimo significa despojarnos del espiritu del desquite, no llevar rencores (Mat. 5:38.41). En cuanto a nuestros enemigos, el dijo:

"Oisteis que fue dicho: Amaras a tu projimo, y aborreceras a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seais hijos de vuestro Padre que esta en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos." Mat. 5:43-45.

Jesus no solo ensenaba todo esto. Su palabra era con autoridad porque el mismo era lo que ensenaba. El era la perfecta demostracion de aquel quien amaba a sus enemigos y oraba por aquellos que lo ultrajaban con desprecio. Jesus fue el cumplimiento de este mandamiento -el mandamiento mismo en carne y hueso. Mientras sus enemigos lo crucificaban y lo injuriaban con las mas extremas indignidades, el oraba, "Padre, perdonalos; porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Tal cual dijera Pablo:

"Cristo... murio por los impios. Ciertamente, apenas morira alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murio por nosotros... siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo." Rom. 5:6-8,10.



Sed perfectos


En su Sermon del monte, Jesus desplego la categoria de justicia necesaria para entrar al reino de Dios:

"Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos" (Mat. 5:20). Algunos habran sentido que su ultima cifra de esperanza quedo despedazada cuando escucharon eso. En fin de cuentas, los escribas y los fariseos eran religiosos de carrera. No eran novatos en ese asunto de ser religiosos. Eran especialistas. Le dedicaban su tiempo completo. Aparentemente no dejaban piedra sin rodar en la observancia de la ley a fin de hacerse justos. La gente comun se acallaba con asombro ante los escribas y fariseos, quienes ayunaban hasta tres veces por semana. Pero Jesus decia, a menos que tengan una justicia mejor que la justicia de los escribas y fariseos, no pueden entrar en el reino de los cielos. Nos hace recordar de otra ocasion cuando los discipulos exclamaron con asombro, "Quien, pues, podra ser salvo?" (Mat. 19:25).

En la cumbre de su discurso, Jesucristo dejo por asentado este asombroso requisito, "Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto" ( Mat. 5:48). Y nuevamente escuchamos el eco del mandato de Cristo, "Haz esto, y viviras."

Dices que viviras por las sencillas ensenanzas de Jesus? Entonces "Haz esto, y viviras." Mas si no lo haces, moriras. De hecho, seras condenado si te encuentran tan solo una palabrita ociosa. En alguna ocasion te has enojado con tu hermano, culpable del espiritu de la venganza? Has llevado rencores? Jamas? Has amado y rogado por tus enemigos tal como Jesus? Y te imaginas que el Dios alto y sublime aceptara menos que la perfeccion? Si fuera asi, seria contrario a la ensenanza de su propio Hijo que debes ser perfecto como tu Padre que esta en los cielos es perfecto.

Que esperanza tendras en el juicio si esta noche llegaras a tu fin y tu vida fuera juzgada (como ciertamente lo sera) por la norma de la santa ley demostrada en el ejemplo de Jesucristo? Si te juzgaran solo en base a como te mides con las ensenanzas de Jesus, cual seria tu posibilidad de ser absuelto? Las sencillas ensenanzas de Jesus sencillamente te serian mas aterrorizantes que los truenos del Sinai!

Cuando Dios llamo a los hijos de Israel a salir de Egipto, los trajo al monte Sinai para darles los Diez Mandamientos. Les dijo que se prepararan para el acontecimiento lavando sus ropas y santificandose. Asi que la gente se lavo y se santifico (Ex. 19:10,14). Junto con Moises se presentaron dispuestos alrededor del monte. Ciertamente, aqui habia una congregacion de gente ejemplar, santa.

Luego, con retumbe de truenos, el Senor comenzo a declarar desde el monte Sinai:

Yo soy Jehova tu Dios, que te saque de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendras dioses ajenos delante de mi. Exodo 20:2,3.
El monte ardia y la tierra se sacudia. La voz de Dios -la Palabra de Dios- la cual es "viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espiritu" (Heb. 4:12)- penetro a los corazones de aquella multitud. Un gran terror se apodero de ellos. Aun Moises dijo, "Estoy temblando" (Heb. 12:21). Y el pueblo exclamo, "No hable Dios con nosotros, para que no muramos" (Ex. 20:19).

Esto es lo que ocurre con el hombre mortal nacido en pecado, pobre, debil, "que bebe la iniquidad como agua" (Job 15:16), cuyo corazon "es malo desde su juventud" (Gen. 8:21), "enganoso mas que todas las cosas, y perverso" (Jer. 17:9). Piensa que hace el bien hasta que se encuentra con la pureza del Altisimo. Tal cual dijera Calvino, "Pues si las estrellas, las cuales parecieran tan relucientes en la noche, pierden su fulgor a la luz del sol, que pensaremos sucedera cuando hasta la mas estelar inocencia del hombre se compara con la pureza de Dios?"

Pero si los estruendos del Sinai aterrorizan, que de las ensenanzas de Jesus? Si hemos de ser juzgados por esa norma -pues "Dios juzgara por Jesucristo los secretos de los hombres" (Rom. 2:16)- bien que podemos exclamar, "y quien podra sostenerse en pie?" (Apo. 6:17). Estas sencillisimas ensenanzas de Jesus son sencillamente aterradoras!


El evangelio de Jesus


Hay una progresion interesante en las ensenanzas de Jesus. Cuando el Senor desplegaba sus ensenanzas, primeramente manifestaba la perfeccion que Dios exige del ser humano. Declaro que la justicia de los escribas y los fariseos no era suficientemente buena. Dios requiere una justicia semejante a la de Dios mismo. Los discipulos se asombraron tanto ante esta norma tan alta que preguntaron "Quien pues, podra ser salvo?" Entonces Cristo mediante sus obras les dio prueba contundente que el era el Mesias verdadero, el Hijo de Dios.

Le pregunto a sus discipulos, "Quien dicen los hombres es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elias; y otros, Jeremias, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, quien decis que soy yo? Respondiendo Simon Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mat. 16:13-16).

Jesus primeramente le enseno a sus discipulos que el unico genero de justicia aprobado ante Dios es el de una vida perfecta. En vista de este requisito, los discipulos se dieron cuenta de su condicion pecaminosa y se cuestionaban en torno a como pudieran ser salvos. Fue entonces cuando Jesus los condujo a confesar que el era el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Desde entonces, "comenzo Jesus a declarar a sus discipulos que le era necesario ir a Jerusalen y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer dia" (Mat. 16:21). Al fin Cristo comenzo a descorrer el velo al misterio de su mision. Su mision era mas que la de ser un gran maestro. El era un Salvador. El "comenzo a declarar a sus discipulos que le era necesario... ser muerto, y resucitar al tercer dia."

La frase "le era necesario" apunta a un menester divino. El Hijo del Hombre debe ser muerto. Es menester que se cumpla la ley -en cada tilde y jota. Y la ley no solo decreta la justicia; profiere una maldicion sobre todo aquel que fracasa en el cumplimiento de todos sus mandatos. "Pues escrito esta, Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (Gal. 3:10). Dice el salmista, "Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo" (Sal. 106:3). Porque cualquiera que guardare toda la ley "pero ofendiere en un punto," el tal "se hace culpable de todos" y sigue bajo maldicion (Santiago 2:10). Asi es la ley - la justicia de Dios.

Puesto que es menester que la ley se cumpla, puesto que el fallo contra el pecado debe ser consumado, puesto que la maldicion debe recaer sobre el imperfecto y el desobediente -tal cual lo somos todos- Cristo declaro que el Hijo del Hombre debia subir a Jerusalen. "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (Juan 10:11). "Porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar" (Juan 10:17).

Jesus se refirio a una profecia de Isaias cuando dijo, "Porque os digo que es necesario que se cumpla todavia en mi aquello que esta escrito: Y fue contado con los inicuos" (Lucas 22:37). Cristo insistio en que esto tenia que suceder. El tenia que ser contado como pecador en nuestro lugar. En esta alusion el estaba citando de Isaias 53, una escritura que ha conmovido poderosamente los corazones de hombres y mjeres a lo largo de las edades.

Despreciado y desechado entre los hombres,
varon de dolores, experimentado en quebranto;

y como que escondimos de el el rostro,
fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevo el nuestras enfermedades,
y sufrio nuestros dolores;
y nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y abatido.
Mas el herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados;
el castigo de nuestra paz fue sobre el,
y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se aparto por su camino;
mas Jehova cargo en el el pecado de todos nosotros.

Angustiado el, y afligido, no abrio su boca;
como cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores,
enmudecio, y no abrio su boca.
Por carcel y por juicio fue quitado;
y su generacion, quien la contara?
Porque fue cortado de la tierra de los vivientes,
y por la rebelion de mi pueblo fue herido.
Y se dispuso con los impios su sepultura,
mas con los ricos fue en su muerte;
aunque nunca hizo maldad,
ni hubo engano en su boca.
Con todo eso, Jehova quiso quebrantarlo,
sujetandole a padecimiento.
Cuando haya puesto su vida en expiacion por el pecado,
vera linaje, vivira por largos dias,
y la voluntad de Jehova sera en su mano prosperada.
Vera el fruto de la afliccion de su alma,
y quedara satisfecho;
por su conocimiento justificara mi siervo justo a muchos,
y llevara las iniquidades de ellos.
Por tanto, yo le dare parte con los grandes,
y con los fuertes repartira despojos;
por cuanto derramo su vida hasta la muerte,
y fue contado con los pecadores,
habiendo el llevado el pecado de muchos,
y orado por los transgresores.
Isa. 53:3-12.

La profecia tocante a "orado por los transgresores" fue cumplida en el Golgota cuando nuestro gran Sumo Sacerdote oraba, "Padre, perdonalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 10:45). "Por" significa "en lugar de." Cristo vino a dar su vida a favor de, en lugar de otros. El mismo llevo nuestras transgresiones. "Cristo padecio una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18). Puesto que todo el costo de la transgresion ha sido pagado por entero, podemos tener el perdon de pecados mediante la fe en su sangre. Cuando el tomo el vino, un sacramento de su muerte, Jesus dijo, "Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remision de los pecados" (Mat. 26:28).

"Cristo nos redimio de la maldicion de la ley, hecho por nosotros maldicion (porque esta escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)" (Gal. 3:13). Cristo llevo nuestros pecados. El llevo la maldicion que la ley pronuncia contra los pecadores. El lo hizo a fin de que nosotros, por medio de creer en lo que el ha hecho, podamos ser perdonados y podamos heredar las bendiciones prometidas a los que obedecen la ley. "Y como Moises levanto la serpiente en el desierto, asi es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:14, 15).


Jesus murio la muerte de cada pecador. Mas debido a su naturaleza divina sin pecado, fue imposible que la tumba lo pudiera retener. Y cuando el se levanto de los muertos y le dio a sus discipulos sus ordenes de partida, este fue su cometido:

Entonces les abrio el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Asi esta escrito, y asi fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer dia; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdon de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalen. Lucas 24:45-47.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio [el perdon de pecados mediante la sangre de Cristo; vease 1 Cor. 15:1-41] a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, sera salvo; mas el que no creyere, sera condenado. Marcos 16:15,16.

Entonces, el ingrediente esencial de la religion cristiana no es solo la etica de Cristo, la regla de amor que el prescribia. Si tan solo pudieramos darnos cuenta de nuestra propia insuficiencia moral, ciertamente debieramos darnos cuenta que estas "sencillas ensenanzas de Jesus" son causa de condena para todos nosotros.

Jesus fue mas alla de esta ensenanza. El mismo, el unico ejemplar sin pecado de toda la humanidad desde el principio hasta el fin del tiempo, entrego esa vida perfecta como sacrificio sin mancha ante Dios. El fue "el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). El dio su vida como rescate por muchos -en nuestro lugar, a nuestro favor. Mediante su muerte, la justicia de Dios se satisfizo en todo lo que tiene que ver con nosotros. Por lo tanto, la misericordia de Dios puede extenderse mediante el perdon de pecados en el nombre de Cristo. En sus viajes por Asia Menor, Pablo predicaba, "Sabed, puesto, esto, varones hermanos: que por medio de el se os anuncia perdon de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moises no pudisteis ser justificados, en el es justificado todo aquel que cree" (Hechos 13:38,39).

La ensenanza de Cristo no tiene que ver solamente con su etica. Mas alla de su etica esta el mensaje de su sacrificio divino por los pecados del mundo y el colocar su ofrenda para el perdon de pecados para todo aquel que cree.

Todas las ramas de la iglesia cristiana aceptan el Credo de los Apostoles. Es notorio por su breve sencillez. En el corazon de ese credo tan reconocido esta esta breve declaracion: "Creo en el perdon de pecados." Ese es un mensaje gozoso para las almas que se sienten agobiadas con la culpa y torturadas por sus propias conciencias.

"Esta establecido para los hombres que mueran una sola vez, y despues de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Para todo el que reconozca que tiene que presentarse ante el tribunal de Dios, le es ciertamente buenas nuevas que mediante la fe en Jesucristo, en su nombre, mediante el derramamiento de su sangre, tenemos gratuitamente el perdon de todo pecado. Jesus fue contado entre los pecadores en nuestro lugar. De tal modo que mediante la fe nosotros somos contados entre los justos por causa de el. Nos presentamos ante su tribunal totalmente aprobados por Dios. Nuestra conciencia jamas estara en paz, jamas dejara de acusarnos, hasta que por la fe nos demos cuenta que Dios nos absuelve por el favor de Jesucristo.

En una declaracion muy preciosa nuestro Senor dijo, "El que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibira" (Mat. 10:41). Pudieramos dejar a un lado todos los escritos de Pablo sin perder su teologia la cual se encuentra en estas palabras de Cristo tan abarcantes. Aqui se encuentra el principio de la sustitucion. El que recibe a un justo a nombre de un justo recibira la recompensa de un justo.

A todos nosotros nos dice la escritura, "No hay justo, ni aun uno" (Rom. 3:10). "Ninguno hay bueno, sino solo Dios" (Lucas 18:19). El es "Jesucristo el justo" (1 Juan 2:1). El es el "Santo de Israel" (Isa. 41:14; 43:14; 49:7). El es el unico justo. Y el que recibe a este hombre justo porque es justo, recibira la recompensa del hombre justo.

"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo" (2 Cor. 5:10).

Todos podemos presentarnos ante el tribunal a nombre propio y en base a nuestro propio rendimiento. Podemos traer todas nuestras buenas obras. Las podemos tender frente al tribunal diciendo, "Heme aqui, Senor!" Si tenemos una justicia que se mide por igual a la justicia que se desplega en las sencillas ensenanzas de Jesus, entonces triunfaremos. Pero si a nuestra justicia le hiciera falta tan solo el punto de una jota, seremos condenados y echados fuera. A tales, la escritura les dice, "Echadle en las tinieblas de afuera; alli sera el lloro y el crujir de dientes" (Mat. 25:30).

Pero podemos allegarnos al juicio en el nombre de un hombre justo. En vez de acercarnos alli bajo nuestro propio nombre y apoyados en el poder de nuestro propio rendimiento, mas bien debemos allegarnos en el nombre de aquel hombre justo. Porque el es el unico ser justo cuya justicia sera acogida ante el tribunal de Dios.

El gran erudito catolico, Hans Kung, dirigio la palabra durante el servicio funebre del reconocido teologo protestante Karl Barth. Narro la conversacion que una vez sostuvo con Barth. Mientras argüian tocante a las escrituras, plantearon ciertas diferencias, y Kung le dijo a Barth, "Te concedo que eres hombre de buena fe." Barth replico, "Ni yo mismo me concedo que soy de buena fe. En aquel gran dia cuando comparezca ante el juicio, no voy a llegar alli con mi gran bolso de teologia [pues el escribio mas de lo que nosotros pudieramos leer en toda una vida]. No voy a entrar tamboleandome ofreciendo ese bolso, pues los angeles se pondrian a reir. Ni tampoco entraria planteando mis buenas intenciones. Al contrario, mi suplica sera, Dios, se propicio a mi, pecador.

La fe del cristiano que tiene la fe de Jesus siempre se presentara con la suplica: "No te fijes en mi, un pecador, sino en mi Abogado. Nada digno del amor que el me ha manifestado hay en mi, pero el dio su vida por mi. Fijate en mi a traves de Jesus. El se hizo pecado por mi para que yo pueda ser hecho la justicia de Dios en el."

Este es el corazon de la ensenanza, y no solo de la ensenanza sino del evangelio de Jesucristo. Es la verdadera fe en comun a todos los hijos de Dios. Y "el justo por la fe vivira" (Rom. 1:17).


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